Aún no se ha secado la tinta del acuerdo…
Aún no se ha secado la tinta de las abundantes rúbricas del acuerdo cuando asistimos atónitos a un flagrante incumplimiento de lo firmado, con mayor descaro que un inexperto tahúr.
Algunos somos de una época y un ambiente en que la palabra dada era ley, no hacía falta firmar, ni prometer, ni jurar. En nuestra tierra, cuando la mayoría éramos niños, con un apretón de manos bastaba para sellar un pacto, “era sagrado”. Una vez que se daban la mano, no había marcha atrás. Y era un honor cumplir lo pactado. Hoy en día, algunos dicen que sólo papeles con firmas sirven. En “nuestra empresa” ni así se cumplen. Y eso que todavía queda gente que seguramente se acuerda del valor de la palabra. ¿A que sí D. Javier?...
2015-01-19_AÜN_NO_SE_HA_SECADO_LA_TINTA_DEL_ACUERDOpdf.pdf
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